Guía para cambiar los pañales

Muchas mamás primerizas tienen dudas a la hora de cambiar los pañales a su bebé. Se sienten inseguras por creer no estar haciendo todo bien. No es nada complicado pero es más sencillo si cuentas con toda la información al respecto.

Aquí te ofrecemos una completa guía para que no tengas dudas:

1. Es importante que tengas todo lo que necesitas a mano: toallitas húmedas, pañales, muda de ropa, etc. Nunca dejes solo a tu bebé sobre el cambiador, ya que puede caerse en un segundo.


2. Despega las tiras autoadhesivas del pañal sucio. Con el frente del pañal, desliza hacia abajo el exceso de deposiciones que pueda haber.


3. Levanta levemente las piernas de tu bebé y retira el pañal sucio o si puedes, con el frente cubriendo las deposiciones y el pipí acumulado mantenlo debajo de tu bebé para evitar manchas sobre el cambiador o absorber “cualquier accidente” mientras lo limpias.


4. Si tienes un niño, colócale una pequeña toallita sobre el pene. No es raro que al contacto con el aire los niños orinen, y con la toallita evitas que salpique todo alrededor, incluyendo tu ropa y tu cara.


5. Toma una toallita y limpia desde adelante hacia atrás para evitar posibles infecciones por contacto de la materia fecal con su aparato genital, especialmente en el caso de las niñas.


6. Una vez limpia la colita, coloca el pañal nuevo debajo de su cola. Asegúrate de ubicar la parte que tiene las tiras adhesivas debajo (actualmente, la mayoría de los pañales vienen decorados con dibujitos señalando el frente que va sobre la pancita). Algunos pediatras recomiendan pasarle suavemente un pañuelito desechable o toallita para evitar que la cola quede húmeda. También recomiendan colocar una crema con óxido de zinc para evitar paspaduras, pero esto no es siempre necesario, dependerá de la sensibilidad de la piel de tu bebé.


7. Si tu bebé es un varón, sostén hacia abajo su pene y pasa el frente del pañal entre sus piernas. Sostenlo sobre su estómago, justo por debajo del ombligo. Con la otra mano, pega una de las tiras autoadhesivas y luego la otra. El pañal no debe quedar muy suelto (para evitar filtraciones) ni muy justo (puede molestar o raspar a tu bebé). Para darte cuenta si lo colocaste bien, fíjate si puedes insertar dos dedos entre el pañal y su panza.


8. Lávate las manos.

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Hemorragia posparto

Después de dar a luz se sucede un periodo de sangrado similar al que estás acostumbrada a experimentar cuando estás con el ciclo menstrual.

Luego de que tu bebé nace y abandona el útero, éste mantiene su tamaño mayor. Mediante contracciones expulsará la placenta y luego continuará contrayéndose para lograr alcanzar su tamaño normal. Sin embargo, cuando estas contracciones no se producen se podría dar una hemorragia posparto.

El obstetra cuenta con fármacos para estimular la contracción de tu útero, los cuales tienen el mismo efecto que producen las hormonas que se liberan mientras amamantas a tu bebé por primera vez.

¿Cómo evitar la hemorragia posparto?

Otra forma de estimular la contracción de tu útero luego del parto es realizar conjuntamente masajes en esta zona.

En pocos casos se produce una hemorragia masiva y es preciso tomar medidas de urgencia. Lamentablemente, la hemorragia posparto es una de las principales causas de muerte materna. Sin embargo, hay al menos dos medidas que se pueden tomar para salvar la vida de la madre.

La más conocida es la cirugía de emergencia en la que se extrae el útero de la mujer, pero también está cada vez más disponible una técnica nueva llamada embolización. A través de imágenes radiológicas se ubica y procede a ocluir (secar) los vasos sanguíneos causantes de la hemorragia, preservando así tanto la vida de la mujer como su útero.

 

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