Primeros pasos: el bebé se pone de pie

El pequeño está creciendo más rápido de lo que imaginaban. Con asombro, verán cómo es capaz de buscar apoyo para pararse y mantenerse de pie. Se trata del inicio de una importante etapa que lo llevará a dar sus primeros pasos.

El comportamiento de nuestros hijos es la muestra más certera de su nivel de desarrollo. Si bien no existe una edad “normal” para ciertos logros, se calcula que en promedio el bebé intentará ponerse de pie aproximadamente a los ocho meses.

Un medio para un fin

Cualquier mueble de la casa, los barrotes de la cuna, o incluso tus brazos al sostenerlo, serán un medio ideal para que tu pequeño los use como punto de apoyo para ponerse de pie. Buscará lograrlo de varias maneras, ya sea para agarrar un juguete, alcanzar al hermanito o tocar lo que no deba. Por este último motivo, ya no sólo hay que quitar los objetos que pueda tomar mientras gatea. Ahora deberán tener en cuenta su altura para guardar aquello que esté a su alcance y sea peligroso.

El equilibrio, bendito tesoro

Para que el bebe pueda sostenerse de pie por su cuenta, además de estar motivado y con ganas de tomar diversos objetos, deberá cumplir estos requisitos físicos:

  • Tener fuerza en sus piernas y el tronco
  • Lograr estabilidad


Sin embargo, cuando por fin logre ponerse de pie por su cuenta, el miedo a caerse no tardará en llegar. La mejor manera de ayudarlo será enseñándole a doblar las rodillas para sentarse nuevamente. Además, es muy importante que lo alienten y premien los avances que vaya teniendo.

Cuestión de práctica

Existen varias maneras de estimular la capacidad psicomotriz del niño. En este caso, para que además de pararse logre mantenerse de pie, les acercamos las siguientes recomendaciones que fortalecerán las piernas del bebé:



  • Ubiquen juguetes sobre un mueble bajo sin cantos filosos
  • Ofrezcan sus dedos para que se agarre y pueda incorporarse para ponerse de pie y sentarse
  • Pongan un juguete firme y alto para que lo use como punto de apoyo
  • Jueguen a pararse y saltar sosteniéndolo sobre sus rodillas

Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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