Manten tu optimismo: ¡todos lo logran!

No va a ser fácil para tu bebé dejar los pañales… pero lo va a conseguir. Quédate tranquila y leé estos consejitos

Durante el proceso de aprender a ir al baño pueden pasar muchas cosas. A veces el período de aprendizaje tiene retrocesos, que hacen que tu bebé vuelva a defecar de manera involuntaria, a esto se le conoce como encopresis y no es otra cosa que consecuencia del estreñimiento. Considera que tu nene lo hace sin querer y sin intención. Así que si lo retas o se burlan de él nada se conseguirá, todo lo contrario, el problema se agrandará.

Tu bebé te da señales…

Las regresiones suelen mostrar la dificultad del aprendizaje ya que para él implica un gran esfuerzo controlar la vejiga y el ano. Quédate tranquila y ponle nuevamente el pañal. Después, puedes hablar con él y decirle que cuando él (o ella) esté listo, te lo diga. Es una buena idea mantenerte al tanto de las señales de tu bebé y darle premios cada vez que logre algo. Festeja en todo momento sus avances y esfuerzos.

En algunos casos pueden producirse infecciones en la vejiga por cuestiones psicológicas (no poder controlar el propio cuerpo, no poder cumplir con los deseos de los padres), cambios en el color u olor de la orina, disminución del chorro miccional, incontinencia vesical o ardor al orinar (que se conoce como disuria). No dudes en consultar a tu pediatra en caso de que alguna de las situaciones anteriores suceda pero siempre trata de mantener la calma y no alarmes a tu nene.

Muchas veces las causas de los problemas son de orden psicológico. Se trata de mucha paciencia, amor, comprensión y cariño: ¡todos lo logran!

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Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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