Leyéndole a tu bebé

La lectura estimula la capacidad de pensamiento del bebé y lo ayuda en el desarrollo del lenguaje. ¿Qué libros son recomendables para leer durante sus primeros meses?

Leer es una actividad maravillosa que seguramente tú también vas a disfrutar junto a tu bebé. Comenzar a leerle cuentos desde que es chiquito, en general, hace que los pequeños cuando crezcan sean entusiastas lectores. Por sobre todo, leer tiene muchas ventajas para tu bebé porque lo ayuda a desarrollar su capacidad de pensamiento, sus habilidades en el lenguaje y a reconocer e incorporar nuevas palabras.

A la hora de ir a dormir, es un hábito que lo ayudará a conciliar el sueño más rápidamente, a descansar mejor y también será un espacio íntimo para cerrar el día.

Hay libros para cada etapa del proceso de crecimiento. Para iniciar la lectura durante los primeros meses del bebé, te sugerimos que elijas:

• Libros sólo con imágenes, sin palabras y de tapa y páginas de cartón duro. Estos estimulan visual y mentalmente a tu bebé y a la vez lo animan a que cree sus propias historias. Además, como los usarás con frecuencia, son una buena idea porque resisten mejor el uso y las manitos de tu hijo.

• Los de páginas coloridas con palabras simples son ideales si tu bebé disfruta con los colores vivos y también lo ayudan a procesar información sencilla.

• Son divertidos los libros con mucha rima, melodía y repetición. Las rimas son especialmente buenas porque te ayudan al leer y así, tu bebé disfrutará aún más de la experiencia.

• En las librerías encontrarás mucha variedad. Existen libros interactivos que los pequeños a partir de los 6 meses disfrutan mucho porque los animan a interactuar físicamente con las páginas. Tienen texturas, sonidos y colores.

• La trama (si hay) debe ser muy simple. Los libros que identifican objetos familiares en vez de ofrecer una trama son también muy buenos.

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Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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