Empezando clases de natación

Si ya decidieron comenzar a llevar a su bebé a una piscina regularmente hay algunos aspectos para tener en cuenta. Les dejamos varias recomendaciones.

Dentro de lo posible, pregúntenle a sus amigos o parientes que tengan hijos pequeños si tienen un club o piscina para recomendarles.

Si bien en cualquier caso debe haber personal calificado, cuando se trata de trabajar con niños algunas personas tienen más carisma que otras. Si algún conocido tuvo una muy buena experiencia y les recomienda un lugar que les queda cómodo, ¡no lo duden!

Los bebés se sienten más seguros en ambientes pequeños, de modo que si no se adapta inicialmente a la piscina, prueben en una de esas piscinas para niños que suelen tener en algunos complejos. Es importante que el bebé vaya ganando confianza de a poco.

Es una buena idea tener un juguete de agua que puedan llevar a la piscina para familiarizar a su bebé con su nuevo entorno. También es aconsejable que al principio pase ratos relativamente cortos en la piscina hasta que adquiera suficiente confianza en el agua.

Programen su visita a la piscina entre comidas y bien alejada de sus horarios de sueño. Y sobre todo, ¡recuerden sonreírle e irradiar seguridad en todo momento!

Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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