Desarrollo físico, el habla de tu niño

Algunas formas de mantener a tu hijo hablando

1. Frases cortas y sencillas

Esto hace que para tu hijo sea más fácil a entender y les proporciona algo que pueden copiar.

2. Repetición

El lenguaje de repetitivo le da a tu hijo la oportunidad de escuchar y luego practicar. Usa frases simples y tan cortas como las de tu hijo o sólo un poco más largas. Si la frase es demasiado difícil es poco probable que tu hijo la copie y la use.

3. Expandir y agregar

Añade palabras a lo que dice tu hijo. Esto le permite al niño aprender nuevas palabras y entender cómo se juntan. También reconoce lo que tu bebé ha dicho de una manera positiva, tu hijo no tiene que repetir una oración muy larga pero seguramente querrá intentarlo más tarde.

4. Dale opciones

Al hacerle preguntas a tu hijo, dale una selección de posibles respuestas. Al hacerlo, aumentas la probabilidad de éxito y aplicas el lenguaje repetitivo al mismo tiempo.

5. Recuerda: Los niños desarrollan habilidades lingüísticas a diferentes ritmos

• Responde positivamente a cualquier intento que haga. Está bien cometer errores, es parte del aprendizaje y si es elogiado, es más probable que quiera intentarlo de nuevo.

• Repite. Los niños necesitan oír las mismas palabras y frases usadas una y otra vez antes de usarlas.

• Habla con tu hijo, léele, juega con él, escúchalo y respóndele.

6. Consulta a un patólogo de habla si tienes alguna preocupación con respecto a la comunicación de tu hijo:

• Ponte en contacto con el Centro de Salud  local (la mayoría tiene o conoce los Servicios Pediátricos de Patología del Habla)

• Busca en el directorio “Patólogo del Habla - Pediátrico".

Para obtener más información, consulta sobre Desarrollo físico de niños.

Esta información fue gentilmente proporcionada por Gillian Fong, Patóloga del Habla, abril de 2007.

Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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