De la cuna a la cama

Mover a tu pequeño de la cuna a un dormitorio es un cambio emocionante. La característica clave de este movimiento es que tu bebé hará la transición de la cuna a una cama y esto puede ser un gran paso para todos los involucrados. Es un hito que con un poco de planificación y organización puede ser muy positivo para todos.

Edad apropiada

Tu pequeño hará el paso de la cuna a la cama en su dormitorio en el momento que sea adecuado para ti y tu familia. Algunos se mudan de la cuna desde los dieciocho meses, mientras que otros pequeños se quedan hasta que tienen casi cuatro años. La llegada de un nuevo hermano es la razón habitual para que tu pequeño haga el cambio de la cuna a la cama y es importante hacer esto bien antes de la llegada ya que ayudará a que sea menos estresante para todos los involucrados.

Otra de las razones comunes para hacer la transición es que tu pequeño pueda comenzar el entrenamiento para ir al baño en la noche o pueda "escapar" de su cuna. Cualquiera que sea la razón por la que decidas trasladarlos a una cama, asegúrate de hablar con ellos y explicarles lo emocionante que es el hecho de que se estén pasando a una cama grande y ayúdales a ver el cambio en su dormitorio como algo positivo.

Cambios lentos

Introducir una nueva cama para tu pequeño puede implicar cambios de diferentes maneras. Puede ser que tengas que involucrarlos en la selección de los tendidos de su nueva "cama de grandes" o que tengas que pedirle ayudar para elegir algunas calcomanías para la pared de su dormitorio.

Es razonable tratar de poner la nueva cama en el mismo lugar de su cuna para que el cambio no sea abrumador y si tienen un juguete u objeto favorito, asegúrate de colocarlo en la cama para que tu pequeño sepa que está rodeado de cosas familiares durante el cambio.

Es razonable evitar las literas hasta que tu pequeño esté en la escuela primaria ya que debes elegir una cama que sea segura para tu pequeño y para tener un poco más de tranquilidad puedes instalar unas barreras de seguridad a los lados de para prevenir que se puedan caer.

Si estás planeando una re-decoración completa de tu casa para hacer la habitación de tu hijo, es útil hacer los cambios en varias etapas para que tu pequeño no se abrume.

Sé positiva

Tu establecerás el ambiente cuando tu pequeño haga el paso de la cuna al dormitorio por lo que centrarse en los aspectos positivos para ellos e involucrarlos en el proceso es fundamental, al igual que mantener la rutina que sueles tener en la noche con tu bebé. Cada niño es diferente, por lo que está bien si tu pequeño se incomoda con los cambios, pronto superará su necesidad de estar en la cuna y hará la transición a la cama a su propio ritmo.

Consideraciones prácticas.

Puedes encontrar que necesitas cambiar el diseño de la habitación de tu pequeño a medida que crece y es posible que también tengas que considerar agregar nuevos elementos a la habitación. Así, antes de comprar una nueva cama, tómate un tiempo para usar nuestra herramienta de decoración de habitaciones para ver cómo se verán los muebles nuevos en la habitación de tu hijo.

Recuerda que tu pequeño encontrará que algunos artículos han cumplido su vida útil a medida que ocurre la transición de la cuna al dormitorio. Sin embargo, a menudo se encuentran los siguientes elementos conforme avanzan en su desarrollo.

Caja de juguetes

Esto es un gran artículo para almacenar juguetes después del final de cada tiempo de juego. Es un buen hábito alentar a tu hijo a ser organizado desde el principio.

Estante de libros

Esta es una forma práctica de almacenar sus libros favoritos. También, el hecho de que estén a la vista de tu hijo hace que sea más probable que disfrute el tiempo de lectura contigo.

Área de juego

Esto suele depender de la cantidad de espacio que tenga en el dormitorio. Si tu hijo ha comenzado a dejar de hacer su siesta del mediodía, puedes utilizar este espacio para hacer a algunos juegos tranquilos usando este espacio de su habitación.

Gancho para la maleta

Si tu hijo ha comenzado a ir a la guardería o al kinder, entonces un gancho en la parte posterior de la puerta del dormitorio hará que sea mucho más fácil para ellos colgar su maleta cuando no la estén usando.

Zapatero

Dependiendo del espacio en el cuarto de tu niño, un estante de zapatos es una manera excelente para almacenar estos cuidadosamente y de reducir el desorden alrededor de la casa.

Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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