Comprando una cámara de fotos

Es una opción maravillosa para atesorar recuerdos sobre los últimos meses del embarazo y la llegada del bebé.

Si está por nacer tu bebé, tal vez estás pensando en comprarte una cámara de fotos para registrar los primeros momentos del nuevo integrante de la familia. Si ya nació y todavía no tienes una, seguramente no ves la hora de poder compartir con todo el mundo la imagen de tu bebito. Pero como se trata de un producto relativamente costoso, quizás te encuentres pensando cómo y qué comprar exactamente. 


En primer lugar, revisa el presupuesto familiar y evalúa cuáles son tus posibilidades, cuánto puedes gastar en este momento, o si en realidad te conviene recurrir al crédito. A veces este tipo de compras, aunque terminen resultando más costosas tras la financiación, es conveniente hacerlas a crédito, porque acortan los tiempos de tener el objeto entre tus manos. Sin embargo, si dispones del efectivo necesario, definitivamente es preferible cancelar la cuenta de inmediato, y quizás hasta puedas conseguir un mejor precio con sólo solicitar un descuento.

A continuación, pregúntate cuáles son tus preferencias y necesidades: una cámara de fotos tradicional no es lo mismo que una digital, no tanto por el momento en que la vayas a usar como por las posibilidades de volver sobre esos registros a futuro.

Con una cámara tradicional, sacas las fotos, las mandas a revelar y las guardas en un álbum que puedes mirar y volver a ver sin más trámite. También puedes elegir algunas de tus fotos y rápidamente colocarlas en porta-retratos en el lugar preferido de la casa. Por el lado de los costos, tienes que pensar en el precio de los rollos y el revelado. Generalmente, te encontrarás con que de las 36 fotos del rollo, varias no salieron muy lindas.

Si optas por una cámara de fotos digital definitivamente ahorrarás al no tener que comprar rollos fílmicos ni pagar revelados. Además, puedes ver al instante si tu foto salió bien o mal, y en todo caso, puedes sacar otra sin perder la ocasión de inmortalizar ese momento especial con una buena foto.

Gracias al correo electrónico compartir imágenes de tu bebé con amigos y familiares, aun cuando estén lejos, resultará económico y sencillo con una cámara digital. Pero en contrapartida, ten en cuenta que precisarás una computadora para descargar las fotos, y si quieres llevar un álbum tradicional o colocar alguna en un portarretratos de todas maneras tendrás que llevar a imprimir en papel fotográfico al menos algunas de esas fotos, y que en ese caso representará un costo extra.

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Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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