Qué hacer si tu bebé tiene cólicos

Algunos especialistas sostienen que los cólicos pueden ser producto de una alergia. Otros afirman que se relaciona con el carácter de cada bebé.

Cualquiera sea el origen, lo cierto es que los cólicos vuelven al bebé irritable, en ocasiones con llantos imposibles de calmar, y con dificultad para conciliar el sueño. Es fundamental que ante esta situación no pierdas la calma, los bebés son muy perceptivos ante las emociones de quienes los rodean, y que te note tenso no ayudará a tranquilizarlo.

Cuando sientas que la inquietud empieza a abrumarte a ti, recuerda que se trata de algo temporal: los cólicos son algo natural pero pasajero. Además de la necesaria consulta con el pediatra (te podrá dar certezas sobre si los síntomas no corresponden a otros problemas), hay ciertos consejos que puedes seguir para calmar a tu bebé cuando los cólicos lo molestan.

Algunos tips a tener en cuenta:

• Lo primero es mecerlo: a los bebés les encanta el movimiento, y eso puede ayudar a distraerlo.
• Si esto solo no lo calma, camina despacio con él al hombro, y hazle masajes suaves en la espalda.
• Si tampoco funciona, súbelo al cochecito y sale a pasear, variando el ritmo pero sin dejar de hacerlo con delicadeza.

La unión hace a la fuerza: despeja todas las dudas que tengas con el pediatra, consulta con otros papás recientes sobre cuáles son las técnicas que a ellos les funcionaron. Intercambiar información y compartir estas inquietudes siempre resulta de gran ayuda, además de ser un alivio. Si te parece que es un horario inapropiado para llamar a alguien dado que no se trata de una emergencia, recuerda que siempre habrá alguien de guardia en el hospital, quizás alguna enfermera de turno pueda darte un consejo.

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Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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