Alimentando a un deambulador

La etapa a partir de la cual el bebé aprende a desplazarse por sí mismo, incorporándose y caminando más tarde, merece una consideración especial. Esto va a influir en su alimentación, porque tal vez no quiera comer verduras. ¿Qué hacer en estos casos?

Es una etapa de un gran desarrollo, en la que los bebés son capaces de utilizar sus cuerpos y sus mentes y hacer que las cosas “sucedan”. Suele ser difícil lograr que estos niños coman verduras y otras comidas “sanas”. Es posible que tengan que ser más creativos en la preparación de sus comidas para estimularlo a comer una dieta bien balanceada.

Algunos consejos:

Por regla general, los niños sanos sólo comen cuando sienten hambre. Después de tomar grandes cantidades de leche, jugos y agua, y de comer varios snacks, lo más común es que luego no tengan apetito en las comidas. Es recomendable que una hora antes de las comidas no le den biberón ni muchos líquidos. Resistan la tentación de reemplazar las comidas con biberones de leche. Si recurrir a snacks los ayuda durante el transcurso del día, no hay problema. Pero no se olviden que las comidas suelen no representar una atracción especial.

Lo importante es una dieta saludable

Muchos niños comen una buena comida una sola vez al día, o, incluso, cada dos días, limitándose a picotear o probar el resto del tiempo. No esperen que su hijo se alimente como lo hacen ustedes.

Limiten el tiempo de las comidas a 15-20 minutos y los snacks a 10 minutos.
Traten de ver el panorama general más que lo que ocurre día a día. Para la mayoría de los niños en sus primeros pasos, ésta es sólo una etapa más que atravesarán. Mientras la dieta familiar sea balanceada, y su hijo tenga acceso a una variedad de alimentos sanos, él estará bien.

Una piel de bebé

La piel de tu bebé es suave por naturaleza y, para mantenerla así, te damos algunos consejos sobre cómo cuidarla. ¡A tomar nota!

Durante su primer año de vida, la piel de tu bebé es propensa a irritarse con facilidad: puede escamarse, pelarse en algunos lugares o formar pequeñas erupciones. Por lo general estas reacciones son inofensivas, tienen que ver con el acoplamiento del metabolismo y desaparecen cuando se regula el equilibrio del organismo.

Al bañarlo, asegúrate de que el agua no esté muy caliente, y utiliza jabones neutros sin perfume. Es muy importante que luego seques bien toda su piel con una toalla suave de algodón. Lava su cabello con un champú hipoalergénico, preferentemente al comienzo del baño. Evita que tu bebé esté en el agua por un período superior a los 20 minutos, porque se cansan.

Si tu bebé tiene una tendencia hacia la piel seca, consulta con tu pediatra la conveniencia de aplicarle una crema humectante. La piel seca provoca comezón, y si tu bebé se rasca puede provocarse infecciones. En estos casos además de una buena crema humectante se recomienda bañar al bebé con un jabón de avena.

La zona del pañal merece especiales cuidados, ya que el exceso de humedad y el contacto con la orina y deposiciones puede irritar la piel de tu bebé y derivar en una dermatitis del pañal. El cambiado frecuente del pañal es la forma más sencilla de evitar este riesgo.

La piel de tu bebé puede reaccionar frente a cambios de clima extremos. En días de calor, pueden salirle puntitos rojos que son inocuos y no necesitan tratamiento especial. Los días de frío, sin embargo, es recomendable proteger la cara de tu bebé con crema, re cuerda siempre consultar con tu pediatra. 

La mayoría de pediatras y dermatólogos no recomiendan exponer la piel de tu bebé a los rayos del sol antes de los 6 meses. Después de los 6 meses no te olvides de la importancia del protector solar, es una forma fácil de evitar complicaciones.

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