28 semanas de embarazo: Siete meses

En el tercer trimestre aumentan las incomodidades provocadas por el peso extra. El consejo es pensar que todo lo que estás sintiendo forma parte de los preparativos para el

En las 28 semanas de embarazo aumentan las incomodidades provocadas por el peso extra. El consejo es pensar que todo lo que estás sintiendo forma parte de los preparativos para el encuentro con tu bebé.

Algunas embarazadas prefieren recordar los malestares del primer trimestre de embarazo para conformarse, otras echarán de menos la etapa previa. Intenta descansar lo que puedas, alimentarte bien y continúa yendo a las clases del curso preparto, para sacar mayor provecho de ellas.

Tu cuerpo en las 28 semanas de embarazo

Tu útero está 6 o 7 cm. por encima de tu ombligo. Tu mal humor se  debe a las hormonas (estrógeno y progesterona). Tienes sensaciones desagradables por el estiramiento de tus músculos abdominales.

Las contracciones de Braxton Hicks son ahora una realidad de todos los días, y esto es un signo de que todo marcha como debería. Acuérdate que son solo preparatorias para las contracciones del trabajo de parto.

Por otra parte trata de no permanecer mucho tiempo parada y duerme todo lo que puedas con las piernas sobre una almohada; ya que puede que tus piernas se comiencen a congestionar.

Tu bebé en las 28 semanas de embarazo

Tu pequeño mide aproximadamente 33 cm. y pesa alrededor de 1300 gramos. Algunos fetos chupan sus pulgares antes del parto.

Durante esta semana, el cerebro de tu hijo estará tomando una apariencia arrugada, debido a su rápido crecimiento. Las arrugas se llaman circunvoluciones, son normales y aumentan el área de su cerebro.

La mayoría del lanugo desapareció y puede ser que tu bebé ya tenga cabello. Su corazón late a unos 140 latidos por minuto.

Sus períodos de vigilia son más prolongados respondiendo con movimientos contundentes a estímulos externos.

Tratamos de ser lo más precisos posible, pero teniendo en cuenta que las tasas de crecimiento y desarrollo del embarazo son ocasionalmente diferentes en cada mujer, te recomendamos leer la semana de tu embarazo con un rango de una semana hacia adelante y una semana hacia atrás. Si tienes alguna duda adicional, consulta con tu médico.

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Nunca se es muy joven para la música

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. 

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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