24 semanas de embarazo: El sexto mes

Esta semana deberías hacerte la prueba de la tolerancia oral a la glucosa, que sirve para detectar diabetes gestacional.

Llegadas las 24 semanas de embarazo deberías hacerte la prueba de la tolerancia oral a la glucosa, que sirve para detectar diabetes gestacional. Esta enfermedad es un trastorno en el metabolismo de la glucosa propio del embarazo.

Pone mayor riesgo sobre tu embarazo y el parto. Si bien los chequeos médicos del embarazo incluyen pruebas de glucosa en sangre, la prueba de la tolerancia oral a la glucosa es necesaria para detectar trastornos más sutiles.

El tratamiento de la diabetes gestacional en las 24 semanas de embarazo

El objetivo del tratamiento para la diabetes gestacional es mantener los niveles de glucosa en la sangre igual al de las mujeres embarazadas que no la tienen. Siempre incluye un plan especial de alimentación y un programa de actividad física moderado. Por otra parte, tu médico te pedirá que realices pruebas diarias de la glucosa en la sangre e inyecciones de insulina en algunos casos.

Tu cuerpo en las 24 semanas de embarazo

En general, te sientes bien y sigues trabajando. Si estás de pie mientras trabajas deberías usar zapatos bajos y confortables. Al final del día, si levantas tus piernas sobre unas cuantas almohadas, te vas a sentir muy bien.

Es recomendable siempre que puedas, darte un baño tranquila y aprovechar para ver cómo se mueve tu panza con cada uno de los movimientos de tu bebé. Continúa con tu rutina de ejercicios. Practicando una pequeña caminata te sentirás mucho mejor.

Tu bebé en las 24 semanas de embarazo

  • En la semana 24 tu bebé mide ahora casi 24 centímetros y pesa más de 700 gramos y continúa creciendo a ritmo sostenido.
  • El movimiento ocular rápido ya empezó: abre y cierra los ojos con frecuencia. Ya tiene pestañas y cejas.
  • A partir de este punto tu bebé es capaz de sobrevivir si se produjera el parto, mediante los adelantos tecnológicos en la medicina.
  • No obstante, esta situación no es deseable ya que lo expondría a demasiadas complicaciones, y lo ideal es que permanezca creciendo y madurando en el útero, que es la mejor incubadora para el feto.
  • El tubo digestivo continúa desarrollándose y algunos órganos como el páncreas, comienzan a producir sustancias importantes para su vida futura, como la insulina que permite que sus células puedan incorporar la glucosa del alimento.
  • Ya puede abrir sus ojos y diferenciar perfectamente la luz de la oscuridad.

Tratamos de ser lo más precisos posible, pero teniendo en cuenta que las tasas de crecimiento y desarrollo del embarazo son ocasionalmente diferentes en cada mujer, te recomendamos leer la semana de tu embarazo con un rango de una semana hacia adelante y una semana hacia atrás. Si tienes alguna duda adicional, consulta con tu médico.

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Nunca se es muy joven para la música

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La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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