Semana 21: En la mitad del camino

En la segunda mitad de tu embarazo es una buena idea comenzar a pensar acerca del parto y charlar con tu obstetra sobre las distintas opciones.

En las 21 semanas de embarazo es una buena idea comenzar a pensar acerca del parto y charlar con tu obstetra sobre las distintas opciones.

A esta altura, seguramente el profesional te brindará asesoramiento acerca de las probabilidades que tienes de tener un parto natural o por cesárea. En el caso de que se te practique una cesárea, el nacimiento del bebé se produce mediante una incisión quirúrgica, es decir un corte, en el abdomen (panza) y útero (matriz).

En cambio, si tienes un parto normal o vaginal, la llegada de tu bebé se producirá de modo natural. No obstante, hay situaciones en que es imposible tener un parto vaginal. Entonces la cesárea será una opción más que segura para que tu bebé nazca sano.

Tu cuerpo en las 21 semanas de embarazo

Ya definitivamente se te nota. A medida que te pones más pesada, podes empezar a sentir temor por viajar.

El aumento del tamaño de tu abdomen hace además que tu piel se sienta tirante e incluso puedes notar cierta picazón leve.

Tus mamas continúan aumentando de tamaño y puede ya aparecer el calostro, aunque en general aparece más tarde.

El calostro tiene color amarillento y es un fluido esencial para las primeras horas de tu bebé luego del nacimiento, ya que le aporta la cantidad de líquido y proteínas que necesita y lo provee de anticuerpos que lo ayudan a luchar contra el batallón de gérmenes que lo esperan una vez fuera del útero.

Tu bebé en las 21 semanas de embarazo

Tu bebé mide ahora unos 20 cm. y pesa 350 a 400 grs.

La etapa de crecimiento acelerado finaliza alrededor de esta época. Seguirá creciendo aunque no al ritmo al que lo venía haciendo.

En esta etapa el pequeño desarrolla su sistema inmunológico, es decir, se forman los glóbulos blancos que son uno de los componentes más importantes de nuestro organismo.

En cuanto a los movimientos es probable que esté más activo de noche cuando estés quieta y más tranquilo en el día. Esto se debe a que el balanceo de tu abdomen por la actividad lo duerme.

Uno de los extraños movimientos que sientes en tu vientre es el hipo de tu bebé. Son sus pulmones preparándose para respirar.

Tratamos de ser lo más precisos posible, pero teniendo en cuenta que las tasas de crecimiento y desarrollo del embarazo son ocasionalmente diferentes en cada mujer, te recomendamos leer la semana de tu embarazo con un rango de una semana hacia adelante y una semana hacia atrás. Si tienes alguna duda adicional, consulta con tu médico.

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Nunca se es muy joven para la música

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La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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