Las hemorroides en el embarazo

¿Sientes una molestia al sentarte, o cuando vas al baño? Posiblemente estés sufriendo de hemorroides, una enfermedad muy frecuente en las embarazadas, especialmente

¿Sientes una molestia al sentarte, o cuando vas al baño? Posiblemente estés sufriendo de hemorroides en el embarazo, una enfermedad muy frecuente en las embarazadas, especialmente después del segundo trimestre de tu gestación.

Las hemorroides consisten en una dilatación de las venas que se encuentran en la zona anal. En el caso de las mujeres con antecedentes, en el embarazo se pueden agravar.

La forma en la que se producen es muy similar al de las várices en otras partes de tu cuerpo. El crecimiento de tu bebé en tu panza puede comprimir la zona del recto evitando que la sangre de esta región vuelva al corazón. De esta forma la sangre retenida provoca una dilatación de las venas de esa zona, lo que produce la molestia. Cuando salen fuera del recto vas a notar un bulto suave, de un tamaño variable pero parecido al de una uva. También puedes experimentar picazón y un leve sangrado.

Tratamiento de las hemorroides en el embarazo

Por lo general, las hemorroides desaparecen solas pero puedes tomar algunas medidas para disminuir las molestias, como utilizar papel higiénico suave y sin perfume, hacerte baños de asiento con agua tibia o usar cremas específicas para su tratamiento, que no afectan en nada a tu bebé.

Para prevenirlas, es importante evitar la constipación. Para eso te recomendamos consumir suficiente agua y fibras en tu dieta, realizar actividad física aeróbica y ejercicios de Kegel y evitar estar mucho tiempo sentada o parada.

En algunos pocos casos las hemorroides pueden derivar en una complicación mayor, como la trombosis venosa. Si el dolor o la inflamación son muy importantes, consulta a tu médico.

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Nunca se es muy joven para la música

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. 

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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