La importancia del ácido fólico en el embarazo

El consumo del ácido fólico es muy importante para ti y para el desarrollo de tu bebé en tu panza. Además, te aporta múltiples beneficios aun no estando en un período gestacional.

El consumo del ácido fólico es muy importante para ti y para el desarrollo de tu bebé en tu panza. Además, te aporta múltiples beneficios aún no estando en un período gestacional. Conoce los beneficios en este artículo.

El ácido fólico es uno de los elementos de tu nutrición más importantes para tu bebé. Es también conocido como vitamina B9 y es el encargado de reducir el riesgo de defectos en el cerebro y la columna vertebral de tu bebé, llamados defectos del tubo neural.

¿Qué es el tubo neural y cómo ayuda el ácido fólico?

El tubo neural se convierte en el cerebro y la médula espinal del bebé en el primer mes de embarazo, siendo este período el de mayor riesgo para la formación de defectos. Por ello, de ser posible, es recomendable aumentar su ingestión un par de meses antes de la concepción.

Alimentos con ácido fólico

Lo puedes encontrar en frutas tales como el melón, los melocotones, las fresas y naranjas. También en todos los vegetales de hoja verde oscuro y granos, como las lentejas y los frijoles.

Sin embargo, la cantidad generalmente ingerida en una alimentación normal no llega a cubrir lo necesario. Por esto es aconsejable que tomes un suplemento o multivitamínico como refuerzo, el cual es absorbido más fácilmente por tu cuerpo que el ácido fólico presente en las comidas.

El ácido fólico no sólo es beneficioso durante tu embarazo. Es un elemento importante en la producción de glóbulos rojos, previene enfermedades del corazón y estudios científicos recientes muestran que disminuye la aparición de cáncer en el cuello del útero y colon. Otros efectos benéficos son la prevención de úlceras bucales, el mejoramiento de la piel y el aumento de la leche materna.

Por eso, si estás planeando quedar embarazada, visita a tu médico para que te indique un suplemento de ácido fólico adecuado. Si ya estás embarazada, es importante tomar todos los días una dosis, sin embargo no olvides consumir la cantidad que recomiende tu médico.

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Nunca se es muy joven para la música

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La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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