La falta de aire en el embarazo

Esta sensación se debe a que el embarazo aumenta casi un 20% la necesidad de oxígeno de tu cuerpo. Para lograr este aumento tu organismo modifica la circulación sanguínea

La falta de aire en el embarazo se debe a que en éste mismo aumenta casi un 20% la necesidad de oxígeno de tu cuerpo. Para lograr este aumento tu organismo modifica la circulación sanguínea dentro de tus pulmones y la forma en que ellos movilizan el aire.
En todos nosotros los pulmones retienen parte del aire que inspiramos y éste queda adentro. En el embarazo tus pulmones manejan el cambio de sus necesidades a expensas del aire que queda luego de la espiración: lo disminuye para permitir una mayor entrada de aire en la inspiración.

Causas de la falta de aire en el embarazo

Si bien la frecuencia con que respiras se mantiene igual, lo que aumenta es el aire que entra con cada inspiración, y de ahí se saca más oxígeno. Esto hace que tengas la sensación de “conciencia de la respiración” o de pseudo-disnea (sensación de falta de aire), que no percibes normalmente fuera del embarazo, el ejercicio o la enfermedad. En general, no se vincula al ejercicio y es más notoria cuando estás sentada que cuando estás parada.
Además, en etapas avanzadas del embarazo, al estar acostada puedes tener algo de falta de aire provocada por la compresión del útero al diafragma y los pulmones.
Esto mejora fácilmente al dormir con almohadas semirecostada o dormir de costado.  

Síntomas y tratamiento

Si la sensación de falta de aire se acompaña de dolor en el pecho, de palpitaciones, de fiebre, de chillidos al respirar, de dolor y sensación de empastamiento de pantorrilla, es importante que consultes a tu médico, ya que puedes estar experimentando una complicación más grave.
Ten siempre a mano el número de tu asistencia de emergencia para poder comunicarte con ellos ante eventualidades como estas. Recuerda que tu pareja debe conocer estos contactos, pues será ella quien logre realizar la llamada.

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Nunca se es muy joven para la música

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La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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