Las complicaciones de una cefalea en el embarazo

El dolor de cabeza es un síntoma tan común fuera del embarazo como en el mismo. Durante el embarazo tienden a empeorar todos los síntomas neurológicos.

La cefalea en el embarazo es un síntoma tan común fuera del embarazo como en el mismo. Durante la gestación tienden a empeorar todos los síntomas neurológicos. Las causas no se conocen del todo bien, pero estarían vinculados a los cambios de la circulación sanguínea a nivel del organismo, junto con el cambio a nivel de todo el sistema nervioso y no solamente de la percepción del dolor.

Causas de la cefalea en el embarazo

El dolor de cabeza en el embarazo es posible que obedezca a los cambios de niveles hormonales y al aumento del volumen y circulación de sangre. También están relacionados con la postura y la tensión de cargar el peso extra.

Dentro de las agregadas tenemos las infecciones de faringe, oídos y las sinusitis, la fiebre, la tensión psíquica y las enfermedades graves del sistema nervioso como son las meningitis, los tumores, las hemorragias, etc.

Si ya sufriste en forma regular de cefaleas simples o de migrañas es conveniente que consultes con tu ginecólogo acerca de cuál es la medicación correcta a tomar una vez embarazada para evitar el riesgo de malformaciones fetales y de complicaciones del embarazo.

Para el tratamiento de la cefalea simple en general es suficiente con un masaje o ducha dejando caer agua caliente sobre cuello y hombros (ya que en general hay algo de contractura al menos en forma secundaria a la cefalea) o incluso con bolsa de agua caliente en el cuello cuando la contractura o el dolor en el mismo son importantes.

Para aliviar el dolor también puedes recibir analgésicos como el paracetamol, pero siempre es mejor que consultes a tu médico antes de tomar ningún medicamento.

Que la cefalea inicie bruscamente y sea intensa, que te despierte en la noche, que se acompañe de fotofobia (intolerancia a la luz), rigidez de nuca, fiebre o de otras manifestaciones sobre la marcha o la sensibilidad en el cuerpo debe llevarte a consultar de inmediato a tu médico porque se puede tratar de algún evento de gravedad mayor a un simple dolor de cabeza.

 

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La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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