Estreptococo B

Las enfermedades infecciosas pueden poner en riesgo tu embarazo, afectando la salud de tu bebé. El estreptococo B es una bacteria que produce una de estas enfermedades y puede tener consecuencias muy serias si no es diagnosticada a tiempo.

Las enfermedades infecciosas pueden poner en riesgo tu embarazo, afectando la salud de tu bebé. El estreptococo del grupo B es una bacteria que produce una de estas enfermedades y puede tener consecuencias muy serias si no es diagnosticada a tiempo.

 

También llamada estreptococo beta hemolítico, es una bacteria normal en el intestino de todos los seres humanos, que, por contacto pasa del aparato intestinal al genital a través del periné. La infección se caracteriza por no tener síntomas específicos.

Riesgos del estreptococo del grupo B para el embarazo

Se presenta en hasta un 30 % de las mujeres embarazadas. Si bien más del 90% de los niños no se enferman al nacer, los que lo hacen pueden sufrir complicaciones graves.

Las enfermedades de los recién nacidos más frecuentes son la infección en la sangre, la meningitis y la neumonía. Si bien los síntomas en el bebé suelen aparecer en la primera semana de vida, pueden presentarse también más tardíamente, dentro de los 3 primeros meses de vida.

El efecto de la meningitis por este germen es muy peligroso ya que sólo un 30 % de los niños se logra recuperar. Esta enfermedad también puede dejar secuelas neurológicas que pueden ir desde daño en la audición hasta parálisis cerebral.

Afortunadamente, hay tratamientos muy efectivos para prevenir estas situaciones. Es recomendable que alrededor de la semana 37 del embarazo te tomes una muestra para detectar si el germen está presente en tu zona vaginal.

Se realizará un tratamiento para que no tenga ningún efecto sobre tu bebé. En algunos casos el tratamiento se realiza aunque no se haya efectuado un análisis, pero esto sucede en los casos en los que haya antecedentes de este germen y de infecciones en bebés a causa de él, o por rotura de bolsa 18 horas o más antes del parto. Este tratamiento consiste en la toma de antibióticos por vía endovenosa durante el trabajo de parto.

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Nunca se es muy joven para la música

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. 

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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