El dolor de espalda en el embarazo

Si sientes dolor en la parte baja de tu espalda no te preocupes mucho: es algo bastante frecuente durante el embarazo, especialmente a partir del tercer trimestre. Este

El dolor de espalda en el embarazo es algo bastante frecuente, especialmente a partir del tercer trimestre. Este malestar es provocado por un conjunto de factores debido a las alteraciones hormonales que se sufren a lo largo del desarrollo del embarazo.
La alteración hormonal que se produce durante el embarazo genera que los ligamentos y articulaciones se vuelvan más flojos y por lo tanto más móviles. Esto tiene su beneficio ya que prepara a tu cuerpo para el momento del parto, pero por otro lado tu espalda necesita realizar un mayor esfuerzo.
Sin embargo, el dolor de espalda se produce mayormente por el aumento progresivo de peso que tiene que soportar tu columna, el que se distribuye principalmente alrededor de tu cintura.

¿Qué hacer con el dolor de espalda en el embarazo?

Tu columna aumenta un poco más su curvatura normal para compensar el aumento de tu pancita hacia delante y esto puede provocarte algunas molestias, además de la postura tan particular de las embarazadas en las últimas etapas de su embarazo.

Por lo general, este dolor no es muy fuerte y seguramente lo podrás tolerar. Sin embargo, si sientes dolor con mucha intensidad deberías consultarlo con tu médico. Por ejemplo, si tu dolor se concentra más en la parte media de tu espalda puede deberse a alguna complicación de los riñones o los pulmones, por lo que, es bueno que tengas cuidado con ello y lo consultes para sacarte todas las dudas y estar tranquila de que todo está bien.

También si el dolor de tu espalda se extiende a tus glúteos. En algunos casos esto te puede pasar por algún problema en la columna que ya tenías previamente a tu embarazo.
Un buen consejo para evitar que tu espalda te moleste es no usar tacones altos ni levantar mucho peso. En caso de tener que levantar algo, trata de hacerlo correctamente. Un buen colchón también te puede ayudar a relajar tu espalda, al igual que la gimnasia para fortalecer tu columna y la natación.

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Nunca se es muy joven para la música

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. 

La música está en todas partes. Desde antes de nacer estamos expuestos a la música: Tonos altos y bajos, sonidos fuertes y suaves, ritmos constantes y cambiantes. Sabemos que un niño puede reconocer y responder a los sonidos cuando está dentro del útero, es por ello que las voces de sus padres actúan como calmante cuando están en dificultades. La exposición a la música y la creación de canciones en la primera infancia pueden tener un efecto significativo en el desarrollo de tu hijo.

¿Donde empezar?

Nunca es demasiado pronto para empezar, pero eso no significa que tengas que inscribir a tu hijo de 3 meses en cursos o clases de música. La música está en todas partes, es solo cuestión de ser consciente de las oportunidades para crear y responder a ésta en la vida cotidiana. ¡La buena noticia es que no tienes que ser músico para hacerlo! El Dr. Peter deVries es conferencista en la Facultad de Educación de la Universidad de Monash y consejero experto en el centro australiano de educación musical infantil nos deja algunos consejos sobre la participación de tu hijo en la música:

• ¡Cantar, cantar, cantar! Desde el nacimiento (o incluso antes) cántale a tu hijo. Míralo a los ojos y muévete con ellos mientras cantas.

• Comienza el "juego" musical con tu niño. Responde a los primeros indicios musicales de tu hijo como el balbuceo en los recién nacidos, el tarareo en un niño pequeño o cantar una canción con los niños más grandes. Elogia a tu hijo cuando haga algún tipo de música, sonríele y únete. Si un niño toma una cuchara de madera y empieza a golpearla sobre la mesa, no le digas que pare, mejor anímalo y participa. Canta con ellos mientras lo hacen. Esto es música.

• Anima a tu hijo a moverse con la música, ya sea con la que cantes o con alguna canción que ya esté grabada (advertencia: no pongas música de "fondo" todo el tiempo, de lo contrario, los niños pequeños terminarán ignorándola). Una vez más, únete y anímalos a hacer sus propias secuencias de baile.

• Deja que tus hijos interactúen con instrumentos musicales, los niños pueden tomar un sonajero o unas campanas y hacer sonidos con ellos. Escucha lo que hacen cuando tocan sus instrumentos y trata de unir el sonido de éstos con el canto, el habla y el juego.

A medida que tu hijo crece, también lo será su relación con la música. Visita la sección de desarrollo del niño de Huggies para obtener más información de los beneficios de la música en el desarrollo de los niños

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