El cordón umbilical: su higiene y cuidados

Después del parto, el recién nacido conserva una parte del cordón umbilical. Cómo tocarlo y realizar una limpieza adecuada para facilitar la cicatrización.

Después del parto, el recién nacido conserva una parte del cordón umbilical. A lo largo de este artículo te explicamos cómo tocarlo y realizar una limpieza adecuada para facilitar la cicatrización.

El bebé recién nacido precisa de cuidados especiales en sus primeros días. Uno de ellos se centra en la higiene del cordón umbilical, que, hasta su caída, debe higienizarse en cada cambio de pañal.

No le temas a higienizar el cordón umbilical

Por lo general, al momento del alta, la parte superior del cordón ya está seca. Sin embargo, se puede notar que la base aún permanece húmeda y algo amarillenta. Si bien la zona irá secándose de a poco, para acelerar este proceso y evitar posibles infecciones lo ideal es correr la pinza plástica hacia arriba y utilizar gasa estéril con alcohol fino en un 70% para limpiar el cordón.

Es importante dejarlo al aire libre para una rápida cicatrización, por lo que es ideal usar pañales con protección umbilical y tiro bajo. Este proceso de higiene no le produce dolor al bebé, pero la sensación de frío en la panza puede provocar el llanto. De todas maneras, es necesario observar que la zona no esté:

  • Enrojecida
  • Hinchada
  • Con secreciones
  • Con mal olor

Si advierten algunas de estas características, consulta rápidamente con el pediatra.

La caída del cordón umbilical

Entre los cinco y quince días de vida del recién nacido, el cordón umbilical termina de desprenderse; si notas que la base aún permanece húmeda, se recomienda continuar higienizando la zona hasta que quede seca.

En esas semanas de nacido también puede suceder que luego de la caída aparezcan algunas gotas de sangre. Con respecto al retraso en la caída del cordón, puede ocurrir por varias razones, pero, por lo general, sucede por un exceso de humedad.

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Complicaciones frecuentes de un parto múltiple

Como en cualquier parto, en uno múltiple algunas de las complicaciones que pueden presentarse pueden ser previstas y otras no. Pero lo importante es que tu médico sabe cómo tratarlas.

En un parto múltiple algunas de las complicaciones que pueden presentarse pueden ser previstas y otras no. Pero lo importante es que tu médico sabe cómo tratarlas y que tu tengas el conocimiento de ellas. Recuerda que en el tercer trimestre de tu embarazo se considera alto riesgo.

Las complicaciones más frecuentes en un parto múltiple son

• Bebés mal colocados (la posición fetal).

Mediante la ecografía el médico conoce esta información de antemano y puede prever las acciones necesarias.

• Dilatación más lenta.

En un embarazo múltiple la matriz está más distendida y los músculos del útero pierden flexibilidad, por lo que las contracciones pueden ser menos intensas y la dilatación más lenta.

• Cordón umbilical enredado.

Esta situación se da cuando los bebés comparten bolsa. Frente a ello, los médicos practican una cesárea para evitar el sufrimiento de los bebés, evitando la pérdida de tiempo fundamental para ese alumbramiento.

• Compresión de cordón umbilical.

Cuando el cordón se adelanta a la presentación del segundo bebé hay peligro de que el cordón quede comprimido y el bebé no reciba suficiente oxígeno. En este caso será necesario practicar una cesárea.

• Desprendimiento de placenta.

Si ocurre esto después del nacimiento del primer bebé será necesario extraer inmediatamente al otro bebé para prevenir posibles síntomas de sufrimiento.

• Retención de placenta.

El médico puede solucionar esto realizando un alumbramiento manual.

• Hemorragia posparto.

Se produce cuando el útero está muy dilatado y no puede contraerse. Se soluciona con medicación.

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